Vivimos días muy complicados, en donde pareciera que la gente no tiene tiempo para hacer lo que llamo "pausas forzadas". ¿Qué es una pausa forzada? No necesariamente me refiero a que llega algo a la vida que aparece abruptamente o que "nos cae encima" - aunque nadie duda que hay momentos y situaciones así - y que literalmente nos deja como congelados, sino más bien me refiero a que, como un acto pasivo y tranquilo de nuestra voluntad, tomamos una decisión y le decimos a nuestro yo interior "Voy a parar, es lo mejor que puedo hacer, lo necesito".
¿Esto es importante? ¡Claro que sí! Más de lo que algunos suponen. Esas pausas nos ayudan a respirar, a valorar, sirven para analizar y analizarnos, para conocer el entorno interno y externo.
Una premisa muy importante que debemos tener en cuenta: "Entre más conozco, mejor". ¿Verdad que tiene sentido? El conocer las circunstancias, las causas y efectos, los alcances y las posibles soluciones son insumos que nos ayudan a la hora de formarnos un correcto panorama y eso nos permite seguir en el camino que hemos tomado con mayor confianza y seguridad, incluso el hacer altos nos da el espacio para las reconsideraciones y cambios de dirección, algo que nos hará bien siempre y cuando nos sirva para lograr lo que nos hemos propuesto con la ayuda de Dios.
Nunca esté tan ocupado como para dejar de atender lo vital en su vida. Podemos vivir como máquinas, haciendo y haciendo sin analizar las cosas e incluso sin darle la valía que merecen otras áreas como la familia, la salud, nuestra vida espiritual y mi propia realización personal.
Le animo para que invierta de su tiempo para hacer estas pausas. ¿Qué tan frecuentemente debe hacerlas? Tanto como siente que debe, en realidad cuando le damos la importancia a esos espacios desarrollaremos la disciplina para incluirlas en nuestra agenda. No deje que la vida se le vaya de las manos, no pierda el control, aproveche y viva cada instante al máximo.

Es comprensible hacer pausas y reflexionar sin embargo cómo encontrar un método que me ayude hacer esa pausa cuando en verdad la vida de uno se siente que corre vertiginosamente sin control y perdiendo la vida sin sentir que se tiene una razón para vivirla.
ResponderBorrar