sábado, 9 de diciembre de 2017

Mejoremos nuestras relaciones familiares

Mejoremos nuestras relaciones familiares

Hoy en día vemos cómo las cosas han cambiado de una forma radical; muchos viven enfrascados en una constante lucha contra el tiempo, las ocupaciones y las responsabilidades. Esto, unido a la facilidad de acceder a medios de información y de entrenamiento y a las redes sociales ha venido a ocasionar que el contacto familiar sea muy poco o ninguno.

Nuestra familia es nuestro mayor tesoro y necesitamos luchar para que los miembros de la familia pasen lo más que puedan de su tiempo juntos. Si anhelamos mirar familias fuertes, cuya relación sea saludable y que contribuya a que el hogar sea de lo mejor, se requiere tanto calidad como cantidad de tiempo para hablar, llorar, reír, compartir sueños e ilusiones, momentos para la exhortación y momento para la felicitación, para abrazarnos, en resumen: para ser familia. 

Necesitamos recordar que la familia es vital, es el recurso provisto por Dios para crecer en un ambiente saludable, de confianza y apoyo, en el cual cada individuo pueda desarrollarse plenamente al amparo y con el apoyo de los miembros de su familia. Por esto, es importante que de forma programada y, cuando se de la ocasión, de forma espontánea, realicemos actividades que vengan a sumar a nuestra convivencia y desarrollo pleno. Nada mejor para fortalecer la autoestima que vivir en un ambiente sano, plagado de amor y comprensión.

Hagamos un alto para analizar a nuestra familia, determinando la clase de vínculo que tenemos entre los miembros que la componen. Hoy, vivimos en una sociedad que se ha tornado calculadora, apática, fría, en donde muchos individuos buscan su propio provecho y se olvidan del beneficio de otros; "si yo estoy bien, no me interesa cómo están los demás". Podemos romper la cadena, es decir que nosotros no tenemos el porqué seguir imitando ni siguiendo los pasos equivocados de los que nos han precedido.

Hay varias cosas que podemos hacer para mejorar nuestras relaciones familiares:


1. Consideremos a cada miembro de la familia como alguien importante, digno de nuestro amor y apoyo.

2. Mostrémonos cariño tantas veces como nos sea posible: al levantarnos, al despedirnos, al llegar a casa, al acostarnos.

3. Digamos a todos cuánto los amamos y lo importante que son para nosotros. No sabemos cuándo será el último momento que los tengamos a nuestro lado.

4. Brindémonos apoyo y ayuda, recordando que los fuertes están para ayudar a los que no tienen tanta fuerza.

5. Desarrollemos dinámicas familiares en las cuales "saquemos varias risas", tanto dentro como fuera de casa. 

6. El realizar algún ejercicio juntos, como caminatas por ejemplo, contribuye a fomentar confianza y tiempo de compartir libre de las rutinas de cada uno.

7. Hay que hacer el esfuerzo, en la medida de lo posible, para sentarse a comer juntos. Esto fomenta la comunicación en familia.

8. Compartamos los quehaceres del hogar y hagámoslos en equipo. 

9. Celebremos juntos los logros alcanzados, sea a nivel familiar o individual. El definir metas se fortalece con el estímulo de haber logrado los primeros pasos que serán la base para lo sucesivo.

10. Aprendamos a discutir, evitando el irrespeto y el alzar la voz. Si se pierde el control, es mejor aislarnos y esperar que nuestro temperamento esté en un punto que nos permita actuar y hablar con sensatez. 

Luchemos por una familia unida y fuerte. Es el medio que Dios nos da para desarrollarnos y apoyarnos siempre. 

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