lunes, 11 de diciembre de 2017

Comienza bien la semana

COMIENZA BIEN LA SEMANA


"¡No puede ser! ¡Es lunes!" 
Muchos usan esta frase al iniciar la semana y no lo dicen con optimismo o mucho entusiasmo que digamos.

Permítame compartirle algunos puntos que nos pueden ayudar a empezar la semana con una actitud positiva, con la confianza que Dios nos va a ayudar a salir adelante en cada cosa que enfrentaremos en los siguientes días.

1. Comienza con una rutina que te provea ánimo y determinación. No empieces la semana con pensamientos negativos ni con temores, más bien agradece a Dios por la bendición que te da de tener vida y la oportunidad de emprender cosas nuevas.

2. Levántate con el tiempo suficiente para prepararte espiritual y mentalmente. Agradece a Dios por el nuevo día, repasa las cosas que debes hacer en el día y asume una actitud de lucha y determinación que te permitirá hacer las cosas con excelencia y pasión.

3. Disfruta tu desayuno. Toma el tiempo necesario para saborear la primera comida de tu semana.

4. No dejes de lado asegurarle a tus seres amados que son importantes para ti y que los tienes en tu mente y corazón. Abrázalos y bésalos; anímalos para que ellos también amen la idea de que la semana será todo aquello que Dios ha planeado que sea.

5. Aprovecha tu tiempo dedicándote a actividades productivas. Son muchos los que podemos llamar "distractores del tiempo", cosas que puede ser que entretengan pero que desvían nuestro esfuerzo de aquellas cosas que realmente son productivas.

6. Evita la tensión y el stress. Nuestros días se viven a toda velocidad y somos nosotros los que podemos regular la velocidad en la cual los viviremos. Saca tiempo para pensar, para meditar, para analizar bien las cosas antes de hacerlas. Sobretodo, encomienda tus caminos a Dios y confía en Él.

7. Aprende a disfrutar de cada momento de la semana. No todas las cosas serán favorables, pero sin duda nuestra actitud puede marcar una gran diferencia.

8. No te quedes con lo que tienes, siempre ve por más. Dios nos ha capacitado para aprender un poco más; por esto, invierte tiempo en la lectura, conversa con otros que te puedan enseñar cosas nuevas y productivas.

9. Has las pausas que sean posibles y necesarias sin que esto rebaje tu productividad. No somos máquinas, necesitamos descanso y mantener un equilibrio en la vida que nos permita disfrutar lo que hacemos.

10. Vive el presente, el mañana no sabemos si va a llegar. No te lamentes de tu pasado sino considéralo como una referencia para mejorar y crecer. 

¡Que tengas una extraordinaria semana!



sábado, 9 de diciembre de 2017

Mejoremos nuestras relaciones familiares

Mejoremos nuestras relaciones familiares

Hoy en día vemos cómo las cosas han cambiado de una forma radical; muchos viven enfrascados en una constante lucha contra el tiempo, las ocupaciones y las responsabilidades. Esto, unido a la facilidad de acceder a medios de información y de entrenamiento y a las redes sociales ha venido a ocasionar que el contacto familiar sea muy poco o ninguno.

Nuestra familia es nuestro mayor tesoro y necesitamos luchar para que los miembros de la familia pasen lo más que puedan de su tiempo juntos. Si anhelamos mirar familias fuertes, cuya relación sea saludable y que contribuya a que el hogar sea de lo mejor, se requiere tanto calidad como cantidad de tiempo para hablar, llorar, reír, compartir sueños e ilusiones, momentos para la exhortación y momento para la felicitación, para abrazarnos, en resumen: para ser familia. 

Necesitamos recordar que la familia es vital, es el recurso provisto por Dios para crecer en un ambiente saludable, de confianza y apoyo, en el cual cada individuo pueda desarrollarse plenamente al amparo y con el apoyo de los miembros de su familia. Por esto, es importante que de forma programada y, cuando se de la ocasión, de forma espontánea, realicemos actividades que vengan a sumar a nuestra convivencia y desarrollo pleno. Nada mejor para fortalecer la autoestima que vivir en un ambiente sano, plagado de amor y comprensión.

Hagamos un alto para analizar a nuestra familia, determinando la clase de vínculo que tenemos entre los miembros que la componen. Hoy, vivimos en una sociedad que se ha tornado calculadora, apática, fría, en donde muchos individuos buscan su propio provecho y se olvidan del beneficio de otros; "si yo estoy bien, no me interesa cómo están los demás". Podemos romper la cadena, es decir que nosotros no tenemos el porqué seguir imitando ni siguiendo los pasos equivocados de los que nos han precedido.

Hay varias cosas que podemos hacer para mejorar nuestras relaciones familiares:


1. Consideremos a cada miembro de la familia como alguien importante, digno de nuestro amor y apoyo.

2. Mostrémonos cariño tantas veces como nos sea posible: al levantarnos, al despedirnos, al llegar a casa, al acostarnos.

3. Digamos a todos cuánto los amamos y lo importante que son para nosotros. No sabemos cuándo será el último momento que los tengamos a nuestro lado.

4. Brindémonos apoyo y ayuda, recordando que los fuertes están para ayudar a los que no tienen tanta fuerza.

5. Desarrollemos dinámicas familiares en las cuales "saquemos varias risas", tanto dentro como fuera de casa. 

6. El realizar algún ejercicio juntos, como caminatas por ejemplo, contribuye a fomentar confianza y tiempo de compartir libre de las rutinas de cada uno.

7. Hay que hacer el esfuerzo, en la medida de lo posible, para sentarse a comer juntos. Esto fomenta la comunicación en familia.

8. Compartamos los quehaceres del hogar y hagámoslos en equipo. 

9. Celebremos juntos los logros alcanzados, sea a nivel familiar o individual. El definir metas se fortalece con el estímulo de haber logrado los primeros pasos que serán la base para lo sucesivo.

10. Aprendamos a discutir, evitando el irrespeto y el alzar la voz. Si se pierde el control, es mejor aislarnos y esperar que nuestro temperamento esté en un punto que nos permita actuar y hablar con sensatez. 

Luchemos por una familia unida y fuerte. Es el medio que Dios nos da para desarrollarnos y apoyarnos siempre.